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Turismo y salud – Aniversario murciano

El balneario eterno

El Balneario de Fortuna-Leana celebra su 150º aniversario, a pesar de que los orígenes de las termas se remontan a la época fenicia. La extraordinaria calidad de sus aguas propicia que las instalaciones reciban a más de 8.000 turistas al año

Concha Velasco le cantó por primera vez a Tony Leblanc que era una chica ‘ye-yé’ en la piscina central del Balneario de Fortuna-Leana. Fue en 1965, en la principal escena de la película ‘Historias de la televisión’, un subproducto dedicado al lucimiento de la Velasco -icono nacional-, con el consentimiento de su director, José Luis Sáenz de Heredia. Cuarenta y cinco años después, Concha Velasco es una dignísima jubilada ‘ye-yé’ y sólo he visto a mi madre arrancarse con el “No te quieres enterar yé-yé” cuando los invitados le obligan a servirse la tercera copa de la noche.

Hoy día, Velasco, Leblanc y Sáenz de Heredia son apellidos que nadie relaciona con el glamouroso cine español de los sesenta y los setenta. Cuando las estrellas se sumergían bajo las aguas del balneario más antiguo de España y podían, sólo con quitarse el bañador, ver el último estreno en el cinematógrafo de Carlos Saura o Víctor Erice. Entonces, únicamente podían permitirse el lujo del culto al cuerpo las estrellas de cine.

El resto de los mortales acudía a los balnearios por prescripción médica. En su mayoría, reumáticos y asmáticos, que desfilaban cadenciosamente por las termas milenarias de Fortuna.

La actualización de las termas, la reestructuración de los hoteles y la modernización de las piscinas han obrado el milagro en paralelo al crecimiento económico del bolsillo de los españoles. Una sociedad que ha cambiado el termalismo por el wellness. Por lo que, milagrosamente, el derecho a la salud se ha extendido entre todos los segmentos de edad. Y derecho a la salud equivale a derecho a la eternidad. Término que cabe entero, sílaba a sílaba, en el Balneario de Fortuna-Leana.

No en vano, este centro celebra este año su 150 aniversario. Cumpleaños a medias, porque el establecimiento atesora una antigüedad de cerca de 25 siglos, pues data de la época ibérica y fenicia. Así lo atestiguan varios restos de esculturas y un plato de cerámica de la primera mitad del siglo IV a.C. Repasando su historia, las instalaciones quedaron en desuso en la Edad Media, la recuperaron los árabes y no se pone en valor hasta el siglo XIX como consecuencia de la sobreexplotación del manantial de Fortuna. Por lo que, hacia 1837, hubo que construir el germen del balneario que conocemos hoy día.

Se trataba de un edificio de una planta única situado en la boca del manantial, que en 1860 cambiaron de propietario en virtud de la Desamortización de Mendizábal. Los baños fueron comprados por cinco mil reales al ayuntamiento por Juan Cascales, que construye un el Gran Hotel –hoy Hotel Balneario- salpicado de pequeñas viviendas a su alrededor.

Juan Cascales, sin hijos, heredó a favor de su sobrina, que se casó con Salvador Talavera, creador de la zona portuaria de Barcelona y responsable del aire modernista que transpira el centro. Salvador Talavera dirigió indirectamente el establecimiento durante 30 años, en los que el Balneario de Leana vivió su primera época de esplendor. Prueba de ello es la construcción del casino (1896), la capilla (1885) y el Hotel Victoria (1902).

leana

Pero llegó 1936 y con él la guerra, días antes de la inauguración del Hotel España. Inmediatamente, la República confisca el establecimiento y la familia Talavera huye a Orán para salvar sus vidas. Ipso facto, se inaugura un trienio en el que sirvió de Hospital Militar de Guerra. Cuando el bando nacional se alza con la victoria, la familia Talavera vuelve a ser propietaria de las instalaciones, de la que sólo queda un montón de ruinas. La familia da la bienvenida a la posguerra y se despide del lujo. Al carecer de capital para reconstruirlo, el empresario Pedro García se hace con la mayoría de las acciones y lo regenta a través de un grupo de administradores hasta 1971.

De vuelta en los sesenta, la inauguración de la primera de las piscinas del complejo termal coincidió con la llegada de la chica ‘ye-yé’. Dos noticias que insuflaron de un moderado optimismo al Balneario, que no recuperó el esplendor perdido hasta la década de los ochenta. Tras la muerte de Pedro García, se hace cargo del Balneario su hijo, Antonio García y, posteriormente, el último sucesor del fundador, Pedro Antonio García.

Bajo el mandato de los García el Balneario ha ampliado su oferta hotelera hasta las 173 habitaciones, a la que se suma un conjunto de piscinas exteriores de agua termal caliente, unas instalaciones especiales para tratamientos respiratorios, y un circuito termal spa. Todos los espacios se nutren de las benéficas aguas minero-medicinales procedentes de los manantiales termales de Leana, que atraen a más de 8.000 turistas al año. Una propuesta que se completa con la carta de servicios de masajes y la primera tienda termal de España, abierta en 2004.

Una historia paralela a la verdadera Historia –con mayúsculas- de España, ya que sus paredes cuentan con la doble vertiente entre la estética y la moral. Entre el glamour de las estrellas y la crueldad de la guerra; el chanel de importación y el formol; el agua caliente y la sangre fría. Antónimos propios de un balneario eterno.

ROBERTO FUENTES FORTUNA

El Balneario en cifras

  • Temporada alta: 11 meses.
  • Ocupación media anual: 75%.
  • Número de visitantes al año: 8.000 personas.
  • Número de empleados directos e indirectos: 122 personas.

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Libros • Novedades 2015

El regreso del Catón

Los personajes de El último Catón vuelven para resolver un nuevo misterio: el paradero de los restos mortales de Jesús de Nazaret. Ellos emprenderán una aventura en la que se jugarán la vida que comienza en Canadá y llega hasta Tierra Santa, pasando por la remota Mongolia, las inquietantes alcantarillas de Estambul y la mítica Ruta de la Seda. Una novela inolvidable llena de misterio y acción.

Ottavia y Farag Boswell, matrimonio de prestigiosos arqueólogos y paleógrafos, muy célebres por ser los descubridores de la tumba de Constantino, e Isabella, su sobrina, esperan una visita: la de Macallister, jefe de ambos y presidente de la Universidad de Toronto, donde ellos trabajan, y dos personas muy im- portantes que desean conocerlos: el matrimonio de octogenarios formado por Becky y Jake Simonson, archimillonarios y benefactores de dicha Universidad.

Estos les muestran una carta del siglo XII en la que Dositheos, Patriarca de Je- rusalén, se dirige a Nicetas, Patriarca de Constantinopla, para contarle que se ha hallado en Nazaret un sepulcro con nueve osarios que pertenecen nada me- nos que a Jesús de Nazaret y su familia. Y los Simonson les hacen una propues- ta: que busquen esos osarios, ahora perdidos, en los que están interesadísimos por motivos que no explican. Farag se compromete a darles una respuesta en un par de días, el lunes siguiente, en el transcurso de una cena en casa de los Si- monson. Ottavia tiene varios motivos para rehusar la oferta; uno de ellos, su fe religiosa, si Jesús era Dios, sus restos mortales sencillamente no pueden existir.

Esa misma noche aparece inesperadamente en casa de los Boswell el Catón de los staufirolakes, su amigo Kaspar, con su pequeño hijo Linus, y les anuncia que ha renunciado a la dignidad de Catón, abandonando el Paraíso Terrenal, un mundo subterráneo donde se ubica la hermandad, con la intención de rein- tegrarse a la vida “normal”. Cuando sus amigos le cuentan la propuesta de los Simonson, él se entusiasma con la idea.

El lunes, en casa de los Simonson, conocen a otro miembro de la familia, Abby, la elegantísima nieta de los Simonson, así como más detalles sobre los osarios: en el siglo XII, tras el descubrimiento, el Papa había ordenado su destrucción, que finalmente no pudo llevarse a cabo. Así, los sagrados restos fueron pasan- do de mano en mano a lo largo de los siglos: Saladino, Ricardo Corazón de León, los mongoles y la secta de los Asesinos.

Todos menos Ottavia se entusiasman con el proyecto, y al final ella también termina aceptándolo.

La primera pista les lleva a Ulan Bator, capital de Mongolia, donde a través de la universidad de aquel país tienen acceso a unos valiosos manuscritos bizan- tinos. El siguiente destino será Constantinopla, donde vivirán una aventura sorprendente en el subsuelo de la ciudad, en la que Farag y Kaspar resultarán gravemente heridos por unos peligrosos enemigos que pretenden impedir por cualquier medio que encuentren los osarios.

matilde_asensiRepuestos tras el incidente gracias a los generosos cuidados de los Simonson, tendrán que volver a viajar, esta vez para seguirle los pasos a los Polo, Niccolò, Maffeo y el famosísimo Marco, quienes en el siglo XIII viajaron hasta la corte de Kublai Khan no para hacer negocios, sino enviados por el Papa en busca de los osarios.

Tras numerosas aventuras y peripecias, la investigación les conduce finalmente a Israel, a las mismísimas tripas del monte Merón, en la Alta Galilea, al norte del país.

En este lugar, ochocientos años atrás los descendientes de los Asesinos, ahora ismailitas nizaríes, horadaron una compleja red de túneles, escale- ras, pasadizos, cuevas y galerías para dar por fin reposo a los osarios, e idearon un ingenioso sistema mecánico para ahuyentar a posibles ladrones de tumbas cuya clave para salvarlo –y salvarse- está encriptada en las mismísimas Bienaventuranzas.

Los protagonistas tendrán que hacer acopio de todos sus conocimientos, su energía y su capacidad de resistencia para superar la durísima prueba final, poder cumplir el sueño de los Simonson y descubrir el sorprendente secreto que guardan. • 11/15

"El regreso del Catón", Matilde Asensi, (ed. Planeta, 608 pp)

Matilde Asensi es una escritora con más de veinte millones de lectores en todo el mun- do. En 1999 publicó su primera novela, El Salón de Ámbar y en el año 2000, con Iacobus, empezó a conquistar un territorio de lectores que hasta entonces copaban sólo algunos grandes escritores extranjeros. Fue con su tercera novela, El último Catón (2001), cuando llegó el gran éxito internacional que le acompaña desde entonces. Luego apareció El ori- gen perdido (2003), en el cual Asensi combina hábilmente los secretos de la historia de la Humanidad con los de los hackers informáticos, y Todo bajo el Cielo (2006), donde lleva a sus lectores a la China del Gran Emperador. Sus últimas novelas, Tierra Firme, Venganza en Sevilla y La conjura de Cortés, conforman la exitosa trilogía Martín Ojo de Plata, que cuenta con más de un millón de lectores. Dicha trilogía ha sido publicada también en un único volumen con un nuevo prólogo y documentos utilizados por la autora. Las novelas de Matilde Asensi han sido traducidas a quince idiomas.

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