Pujol, credibilidad y deudas a largo

Pilar Rahola sigue demostrando que es una de las naves insignias del catalanismo chaquetero y por ello la tomaremos como ejemplo de los recientes baldes de agua fría caídos en Cataluña.

De su pasado en ERC, participa en una escisión hace casi 20 años para co-crear el PI (Partido por la Independencia). Las cosas no van bien en las urnas pero la formación había creado mucha ilusión y terminó recibiendo ayuda financiera de Félix Millet (quien a través del caso Palau de la Música tiene el dudoso honor de haber organizado el mayor desfalco en una entidad cultural europea).

Gran parte del PI se integra en la agrupación SI (Solidaridad Catalana por la Independencia) que tuvo entre sus cabezas a Joan Laporta (ex-presidente de Barcelona FC). Rahola abandona por un tiempo la práctica activa de la política para desarrollar su activismo a través de artículos escritos y participaciones en diversos programas de televisión como tertuliana.

Parece ser que pasado un tiempo de abstinencia le da el mono y decide volver a la actividad política y es así como se acerca, como no queriendo, a CDC (Convergencia Democrática de Cataluña), que es la “C” de CiU. Es la misma CDC que fue fundada por uno de los patriarcas del catalanismo contemporáneo, Jordi Pujol, hace 36 años, exactamente dos menos de los que según él mismo (J. Pujol) acaba de admitir que lleva engañando a la ciudadanía (y aparentemente a toda la cúpula de dirigentes políticos que lo acompañó en las últimas tres décadas, tanto acólitos como opositores…).

rahola_mas_560x280Ya antes de que cayera este “bombazo mediático“, Pilar Rahola había comenzado a elaborar su “retorno“. Mientras España finalizaba su primera década del siglo XXI y la burbuja inmobiliaria se desinflaba, Rahola se aplicó como buena filóloga que es y escribió una biografía sobre Artur Mas de la que sólo falta la película para cerrar el círculo de alabanzas.

El Presidente de la Generalitat catalana la incorpora más tarde al Consejo Asesor para la Transición Nacional, creado para asesorar en el referendum previsto para noviembre y en temas de organización del presunto nuevo Estado. Este Consejo, por ejemplo, es el que estimó un coste mensual inicial de 4.500 millones de euros (unos 600 euros/mes por habitante censado, incluyendo menores de edad y jubilados) y durante tiempo indeterminado ya que hablan de “hasta haber superado el primer impacto económico que representa poner en marcha una estructuras de Estado y, una vez consolidada la independencia…”.

Y como parte de ese precio que debe pagar quizás por un despacho de alto nivel en aquella supuesta nueva soberanía peninsular, Pilar Rahola se calzó las garras y destripó a quien se le cruzara por delante (en una radio catalana) cuando comenzó a filtrarse la noticia del “olvido administrativo” de Pujol con respecto a los millones de euros ingresados en Andorra (que están demostrando ser sólo la punta del iceberg).

Silencio guarda estos días la sra Rahola, así como pasmado se lo vio a Joan Tardá poco después, si bien el diputado de ERC intentaba hacer un ejercicio de control de daños diciendo que “esta confesión del patriarca de CDC no haría más que acelerar el proceso (de independencia)”, olvidando quizás que Jordi Pujol fue el presidente de la Generalitat durante casi un cuarto de siglo.

Además, Jordi Pujol no sólo fue el padre político de Artur Mas sino de muchos más, todos ellos herederos ideológicos de un anhelo que, sin duda, debe ser reconstruido con nuevos cimientos, más transparentes, para que cuando un Consejo Asesor informe que la nueva soberanía costará por tiempo indeterminado 600 euros/mes a cada “independizado”, sepan por lo menos dónde se están metiendo.

Porque lo que la sra Rahola vociferaba en la radio, en relación a la humildad y honestidad de Jordi Pujol, lo creían muchos miles de votantes del proyecto independentista. •