¿Cómo justificar un premio?

Nos pareció pertinente hacer un reprint de un artículo publicado hace casi 4 años: ¿Cómo justificar un premio? (original, 8-12-2009)

Cuando a Obama le comunicaron que le entregaban esta “patata caliente” lo tomó sin duda, de sorpresa, en alguna sesión fotográfica de sonrisas. Casi todo lo que viene de afuera es extraño para el estadounidense medio, como ocurre en cualquier país del mundo. A este ciudadano castigado por el paro, los embargos y las renegociaciones de deudas le informan que su presidente recibe un premio a la actitud pacificadora mientras seguramente esté reunido con unos generales organizando el envío de más contingentes a… “¿qué toca hoy, Sam?”

Barack Obama, 2009
Barack Obama, 2009

Este ciudadano de la calle piensa que este premio obligará a su presidente a ocuparse de más temas exteriores y descuidar más los internos. Obama se debate entre sus obligaciones formales hacia quienes gobierna y las obligaciones internacionales derivadas de su cargo.

Quizás haya un humor escandinavo demasiado sutil para ese ciudadano medio. Nuestro hombre(*) recorrió los bares de varios estados y nos presenta la visión interna de un país que a veces parece pero no es.

(*) Autor: The Lone Ranger. Texto completo.