Luis Bárcenas - PP

Bárcenas forma parte del PP

2013/07/15 - Coyuntura social

Aunque le pese a la dirigencia conservadora. La coincidencia de un aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco con la inminente cita de Bárcenas ante el juez generó mucho despeje de balones, encabezado por el carismático González Pons. Este superviviente del campsismo valenciano —cuya vida se perdonó como contrapeso de una eventual insurrección del neo-fabrismo— no escatimó en verborragia para desvincular a Bárcenas del PP mientras ensalzaba el sacrificio de Blanco en 1997 como un auténtico símbolo del espíritu PP.

Nada más lejos de la realidad, si se tiene en cuenta que además de ejercer durante 20 años un cargo técnico-administrativo (Tesorero), Bárcenas también ejerció uno político (Senador). Pons, Flores, Cospedal y otros eventuales portavoces de distintas ramas del partido conservador, han coincidido en restar valor a comentarios de su ex-Tesorero así como a filtraciones de las investigaciones del caso.  Pero, ¿qué nombre debería llevar este caso?

En principio debería ser “caso Bárcenas” aunque cada vez fueron convergiendo los movimientos de dinero con las actuaciones de empresas vinculadas a la “trama Gürtel”. Y aunque mal le pese al PP, Gürtel y Bárcenas son dos nombres fuertemente vinculados a la estructura del partido.

Luis Bárcenas - PPDesde el primer cimbronazo de la era Aznar —aquel caso Naseiro que se archivó por defectos de forma— la sombra de la financiación ilegal siempre ha sobrevolado sobre el PP, al que acompaña una práctica similar en el PSOE (caso Filesa, que con sus 15 millones de euros recaudados parece hoy un mal chiste comparado con el eje Gürtel-Bárcenas).

Pero cada época tuvo sus vacas gordas en proporción. Y un componente de gravedad del caso Bárcenas es la práctica continuada del método de recaudación ilegal. Ese sobrecoste financiado por toda la ciudadanía —puesto que se cargaba en facturaciones a distintos niveles de la Administración— alimenta la gran separación existente entre la ciudadanía y la credibilidad que en ella deberían despertar las grandes formaciones políticas.

El Sr. Rajoy debería ya interrumpir su enfoque impertinente hacia la prensa y responder con palabras y con hechos a los interrogantes y las exigencias de información que le presenta la ciudadanía. Si él y los popes del PP se llenan la boca con la palabra democracia y dicen practicarla, deben abandonar inmediatamente muchas actitudes que rayan peligrosamente en la autocracia paternalista de otras épocas. • D.L.

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› tags: ciudadanos / credibilidad / política / responsabilidad /

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