Datos robados en los jardines de Facebook

El controvertido Jorge Asís escribió hace unos 30 años una novela titulada “Flores robadas en los jardines de Quilmes”, en el que se basó un film homónimo que desarrollaba este reencuentro de una pareja y la reconstrucción de sus recuerdos de juventud.
Ahora mucha gente (se cuentan por millones) vuelca sus recuerdos en un perfil de Facebook y mantiene ese jardín de vivos colores en base a fotos y comentarios de contactos retomados. Y muchas de esas personas —en realidad, la gran mayoría—, no manejan los vericuetos informáticos en profundidad ni son, por naturaleza, desconfiadas ante un mensaje que les llega por correo electrónico presentado con el mismo aspecto que ella encuentra habitualmente en los jardines de Facebook.
De eso se aprovechan los que salen a pescar información en los estanques de este parque de diversiones en el que se ha convertido Facebook. La misma plataforma (Facebook) no contribuye a aclarar la posible confusión, ya que constantemente está sugiriendo que alguien se haga amigo de otra persona a la que ni conoce, sólo porque tienen “amigos” en común. Así se han “creado amistades” que, de conocerse en persona, no habría durado dos minutos.

Ahora está llegando por correo electrónico y además el envío es más que masivo. La captura de pantalla adjunta se hizo en un buzón de una cuenta privada no gratuita (es decir, incorpora un servicio de “cortafuegos” que ya avisa de que el correo es “posible spam”). Pero no todos los mortales echan mano de estos servicios y utilizan las más populares, pero menos seguras, cuentas gratuitas del estilo “hotmail” y afines.
En este caso la peligrosidad es grande, ya que llega a correos “controlados” así que los usuarios deben aguzar sus sentidos. Esto es “phishing” puro y duro. Es lo mismo que los imitadores de entidades financieras.
Nadie, absolutamente nadie serio, pide datos sensibles por correo electrónico. Ni contraseñas, ni números de tarjetas ni de cuentas bancarias.
La costumbre irreflexiva de pulsar “aquí” o “Aceptar” u “OK” pude costar muchos dolores de cabeza. Y si encima se rellenan campos de datos, despídete de tu cuenta de correo o de tu jardín de recuerdos en Facebook. Una pista puede ser el remitente, que aunque diga “Facebook” (en este caso), su dirección real es, por ejemplo, update+lsdhliiuh @ facebookmail.com, o algo parecido. Pero aún así, la recomendación básica es nunca aportar datos por correo electrónico tras pulsar un enlace de destino desconocido. Para ello existen los canales seguros del seivcio web o incluso la opción de enviar correos cifrados (una práctica que escapa aún más a la costumbre popular).
Ventana falsa para captar datos del usuario.
Relacionados: Sobre blogs, intereses comunes e individuales dentro de la redLa nueva interfaz de FacebookPredicciones virtuales, ¿sensaciones banales?Los sentimientos en las redes

Related Posts with Thumbnails
This entry was posted in Tecno temas and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

3 Responses to Datos robados en los jardines de Facebook

  1. Marcelo says:

    Jorge Asis fue y es, si es que sigue vivo, un pesimo escritor, cuyos textos servian al lector para saber que Asis gustaba de las fellatios.

  2. Teresa says:

    Bonito jardín! :) ) Aunque peligroso…

    Saludos desde PTB!

  3. Huy! en esto de las redes sociales siempre hay que andarse con cuidado.
    Saludos desde la Comunidad PTB

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*


You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>