Los prejuicios son característicos de la especie humana, si bien en determinadas sociedades han encontrado un terreno mucho más fértil donde poder crecer y desarrollarse. En el caso de Estados Unidos, el clasismo étnico ha sido poco menos que una marca de la casa que incluso motivó una guerra civil cuando aún no habían llegado al siglo de independencia. Y no fue hasta hace mucho que todavía existían servicios específicos para uno u otro grupo étnico. La dinámica comunidad de origen hispanohablante ha continuado, como muchas otras, su camino y ha sabido demostrar que el determinismo evolutivo de las clases dominantes pierde peso cuando se igualan las oportunidades. Queda mucho por recorrer todavía pero todo indica que se está en la buena senda.
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