Me hice con un ejemplar de “El vuelo de la reina” como me gusta conseguir los libros: casi de casualidad, escondiendo el deseo previo de encontrar algo que espero y jugar a sorprenderme cuando lo veo en una estantería.
Es un relato que Tomás Eloy Martínez elaboró con una estructura ágil y compleja, un libro para llevar en los viajes y que si vives y gustas de escribir, te encantará leer. A Camargo, ese por momentos inalcanzable director de diario, protagonista de la novela, le hace decir “Soy como escribo, soy lo que escribo”.
Así fuimos y somos tantos de los que escribimos y queremos ser distintos a veces, aunque no podemos, ni quizás queramos. Hoy nos falta uno, un especialista en documentar a través de sus textos la alienación ideológica de varias generaciones de argentinos. Descansa en paz, te seguiremos leyendo.
D. L.
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