A pesar de que existen decenas de parámetros para especificar espacios y contenidos en los anuncios de Google, en las páginas web siguen apareciendo anuncios sin sentido para casi todos los implicados salvo para la central de medios que gestiona discrecionalmente qué hacer con el enorme espacio publicitario puesto a su disposición en todo el mundo.
Google vuelve a hacer negocio. Desde el país del marketing viral y las ilusiones ópticas ideológicas llegan las chicas rusas y el caviar para amenizar la pacificada Afganistán, la paradisíaca prisión caribeña de Guantánamo y los diáfanos cielos de la hiper-industrialización.
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