La cosmología de Facebook ya se ha adueñado de la mayoría de los “usuarios activos de la red”, cualidad que no necesariamente coincide con la de “usuarios activos del cerebro”. Sin meternos en la proverbial ausencia total de conocimientos ortográficos del idioma utilizado, que de por sí merece un artículo propio, surge el tema del compromiso y del “ver más allá” a la hora de crear un grupo o página en Facebook.
El carácter lúdico de numerosos grupos es innegable, basado casi exclusivamente en el título del grupo y que luego evoluciona en función del grado de participación de sus miembros. Cuanto más activo es un grupo, más creativo se vuelve y más crece en miembros, normal. Eso ocurría incluso antes de que se “inventara” Internet.
Pero hay otros grupos y páginas que pecan de ignorancia básica, a menos que haya una segunda intención escondida. En determinados círculos de debate, las páginas con discursos ambiguos o que claramente hacen apología de comportamientos violentos, clasistas, racistas etc suelen ser denunciados con cierta rapidez y a medio plazo desaparecen. Pero desaparecen tan “rápido” como es sencillo crear uno similar, por lo que la “lucha” es constante.
En el ámbito español hay un porcentaje no despreciable de jóvenes (que hoy las estadísticas y los servicios sociales estiran hasta los 35 años, para que luego se quejen de la mayor expectativa de vida o la prolongación de la vida laboral...) que, en términos claros, no tiene la más pálida idea del mundo en el que vive o los posibles efectos secundarios de un discurso que ellos, ilusamente, consideran “gracioso”.
Un ejemplo de esta moda lamentable podría ser una página llamada “Gente chunga muy respetada que corta el bacalao y puede hacerte desaparecer” que incluye perlas como estas: 30 de enero (“venga, que si llegamos a los 1000 hacemos desaparecer a quien queráis! Se aceptan propuestas”), 22 de febrero (“Inicio de la semana!!! un mundo de posibilidades y un mundo lleno de gente para hacer desaparecer, tenemos tanta demanda que no podemos con todos, quieres ser uno de nuestros empleados???? te garantizamos no hacerte desaparecer, pq seras útil para nosotr@s, de momento....” ), 24 de febrero (“1.522 Fanssssss nos encantaaaahhhh sortearemos un vale canjeable por la desaparición de alguien, solo nos tienes que enviar un mensaje escribiendo PERSONA (más el nombre de la persona que quieras que desaparezca) al 5467. Recuerda que cuantos más mensajes envies más provabilidad de que te toque!!!! ZASCA!! “).
Al margen de que obviamente parece un dialecto urbano de perfil insensato y frívolo, cabría esperar que el abuso de las expresiones de desaparición de personas y la constante incitación a los visitantes para que aporten nombres de futuras víctimas, etc hubiera provocado el rechazo generalizado por una mera cuestión de mal gusto.
Puesta la denuncia en el muro de grupos que se muestran activos (con varios miles de miembros), para otro tipo de actividades, salvo unos contadísimos casos (menos del 1%) absolutamente nadie manifestó su rechazo ni hizo ningún tipo de comentarios.
Y no sorprende además que quienes sí se manifestaron en contra de esta broma de mal gusto son personas que en general ya no califican para los cursos gratuitos del Instituto de la Juventud, y que muy probablemente tengan alguna referencia cercana de parientes o vecinos que murieron antes de tiempo por alguna denuncia (esta vez real) similar a la que proponen los responsables de estas páginas.
La indiferencia también refuerza las malas prácticas en la sociedad y quien haya pensado que no vale la pena hacer nada porque, total… ya se aburrirán y se disolverá el grupo, simplemente está alimentando la imaginación de otros insensatos que promoverán medidas similares, como las de maltrato animal, la violencia doméstica, la xenofobia,etc. que, con alguna frase presuntamente graciosa pretenderá enmascarar un pensamiento de fondo más incondicional.
La práctica de la “desaparición de personas” no debería tomarse a la ligera nunca, aunque algunos de estos niñatos desinformados consideren que fue “hace mucho tiempo” porque las fosas comunes recién descubiertas en todo el territorio español se encargan de recordar que no es así, que el dolor y la incertidumbre permanecen y no se extinguen con el tiempo.



